La aldea


No vivir separados nunca jamás; creer en la aldea como única forma de ciudad posible; viajar en carreta o montarse en un caballo para visitar a un hermano, a una hermana; morirse cerquita para que lo lloren a uno a tiempo y le puedan arrojar aunque sea una flor o un padrenuestro; abrir la ventana todos los días para que entre el fresco y ver ahí nomás a la familia, la única posesión que vale; caminar apenas unos pasos donde la mamá, donde el hijo, para pedir prestada una olla, un sartén, una bandeja, y más tarde invitarlos a a comer algo sencillo, un plato sin parafernalias ni peripecias culinarias, una sopa para el frío, un dulce de frutas, un veleño con queso; no puede ser tan difícil, gente, claro que no. Por qué carajos el hombre buscando la felicidad entonces abandonó la aldea?

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