
Amos Oz dice:
“En realidad, ¿quién no ha tenido la horrible experiencia de estar sentado delante de una hoja en blanco que le sonríe a uno con su boca desdentada: “Adelante, vamos a ver si me pones la mano encima?” Una página en blanco es en realidad una pared encantada sin ninguna puerta ni ventana. Empezar a contar una historia es como tontear con una persona totalmente desconocida en un restaurante”.

Roberto Bolaño agrega:
“Terminar una novela conlleva algunos, no muchos, placeres, y uno de éstos es empezar a olvidarse de ella, recordarla como un sueño o una pesadilla que se va desdibujando, y que nos permite enfrentar nuevos libros, nuevos días, sin el lastre de aquello que con toda probabilidad pudimos haber hecho mejor y no hicimos”.

Juan Rulfo concluye:
Como todos ustedes saben, no hay ningún escritor que escriba todo lo que piensa, es muy dificil trasladar el pensamiento a la escritura, creo que nadie lo hace, nadie lo ha hecho, sino que, simplemente, [hay] muchisimas cosas que al ser desarrolladas se pierden.